ALGUNAS MEDITACIONES SURREALISTAS. VOL.1

No puedo por menos esta noche, que dedicarme cien vueltas sobre la almohada y dejarme recaer en el delirio mientras suena en mi cabeza aquello de It’s hard to get around the wind, desquiciarme por las casualidades en las que no me dejan mecerme y reír por si acaso dejan de lloverme los inviernos en una revancha por conquistar mi tiempo libre.

Hace ya un tiempo que aquella presencia de Clementine terminó por ahogárseme dentro del pulmón donde había decidido postrar sus rodillas, sus manos y quizás la media totalidad de fantasía que inspiraba con sus pestañeos multicolor, dejándome un hueco del tamaño de mi puño entre costilla y costilla. Pero en estos tiempos que corren, ya sea por vicio o por el paso musitado del tiempo, prefiero acercarme a su oído y susurrarle con toda mi conciencia encendida, que quisiera ser submarino para poder viajar allá donde la luz no nos consume.

Oleg Dou

Oleg Dou

Esto es lo que sucede cuando mis dicotomías se adueñan de las noches en que no vivo, pues la vida nos habla de pérdidas a través de las miradas ciegas, dejándonos un mundo aplastado justo en la mitad de la retina mientras la gente se conforma con poder ver la mitad de lo que en un origen se les había mostrado en forma de presencia arrebatadora. La gente sueña con el péndulo, se desquicia por el péndulo, se derrumba por el péndulo. Pero no existe nadie capaz de hacerlo parar sin estar antes muerto.

La solución que se me esconde quizás se me cumpla a base de hemiciclos caídos por la querencia de concebirme en ángulo ciego, darme un descanso para visualizar lo que es mío y de nadie más, e incluso apreciarme como la copa de un buen vino o las esencias de los matices del séptimo arte. Pero es complejo, casi tanto como las probabilidades de que suceda y, simplemente, suceda.

En cualquier caso, esta noche del aquí y el ahora y a oscuras, prefiero regalarme un capricho de remontada improbable antes que retroceder en el insomnio y adentrarme de lleno en el diluvio universal de los golpes a precio de coste, salir corriendo pero hacia delante, y concienciarme de que es mejor respirar en negro y sin los días contados, porque, ¿Quién sabe qué? ¿Quién sabe, dónde?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s