RECUERDO

Mano izquierda, luz y color (diciembre de 2016)

Ayer, trasteando por mi cuarto, encontré el primer dossier de poemas, relatos y vivencias surrealistas que confeccioné hace unos años. En él dejé parte de quien fui, parte de mi melancólica niñez y algún que otro misterio sin resolver.

Y bien, ahora que todo ello vuelve a mirarme a la cara, a tomarme de la mano sin censura, tan sólo he sido capaz de anotar esta brevedad en mi cuaderno. 

Y aquí me comparto. Ya saben, apenas un recuerdo.

Flor de invierno con complejo de Amapola

Algún día del pasado inmediato, en 2012.

Titulo así esta maravilla conceptual. 

Hoy tengo 18 años. Veo la ciudad y es de noche, es decir, veo la ciudad por primera vez. 

Las luces se articulan sinestesia en mi cabeza y, desde entonces, sé que un cielo que se despide puede besar más dulce que un abrazo. 

Ya la vista me resulta insuficiente. 
Sueño con la luna: Brindo por las ausencias oníricas que me permiten imaginar lo que no es mientras camino y mis ojos vagan ciegos. 

Aquí, aunque no sé dónde me encuentro, 

me escondo, 

me hago buscar, 

he sentido el verano al escucharme de fondo.

Hoy tengo 18 años y bailo. Sin cornisa, sin los 23 de ahora, sin que la imagen resbale. 

Me he reconocido en lo simple. 

Creo que es hora de volver a creer.

Empiezo. Escribo.

.

.

Hoy ya no tengo 18 años. 

Creo que es hora de volver a crear(me).

.

.

Basado en hecho reales

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