FELIZ DÍA DEL LIBRO: EL INCONSCIENTE OBLIGADO

IMG_1804¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

El año pasado, gracias a la cuenta de wordpress en Twitter, tuve la oportunidad de participar en el National Poetry Writing Month estadounidense (NaPoWriMo 2014), un proyecto completamente desconocido para mí hasta entonces y que me permitió recopilar todos los poemas escritos, al finalizar el mes de abril, en un poemario que tomó por título El Inconsciente Obligado.

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Tras haber sido editado por LUMA Foundation y 89Plus en octubre de 2014 (con algún que otro fallo de maquetación), por fin puedo deciros que su segunda edición está disponible para todos aquellos que queráis tener un ejemplar en formato físico!En esta ocasión, su índice y paginación se corresponden perfectamente y cada poema aparece en su sitio a lo largo de sus páginas.

Así que si te pica el gusanillo y te apetece tenerlo en tus manos, mándame un e-mail a luxnivola@gmail.com y concretamos las opciones de envío. Por supuesto, te llegará dedicado :)

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PUNANE

lupa

Polos opuestos en posición extrema,

coherencia de conciencia abnegada

bailando un blues,

por dentro

cien espinas dorsales, apostando en el ring

de las penitencias morales:

Amor eléctrico acusa,  

Amor ecléctico mueve después. 

El tablero esconde sus piezas,

mientras huimos imantados,

del alfil torturado,

del caballo que corre hasta atravesarnos

los estigmas sociales,

del rencor que naufraga en un vaso.

En el espejo apuñalado versa

la paloma anudada,

sin laurel y pico espinado.

Si sé que ha venido arrancándome su trazo,

entonces

dejaré que siga comiendo de mi bazo.

LOS CHINOS Y LOS HUEVOS KINDER

CÁLIDAS NALGAS

Este Viernes por la noche
las muchachas mejicanas en el carnaval católico
parecen muy buenas
sus maridos andan en los bares
y las muchachas mejicanas lucen jóvenes
nariz aguileña con tremendos ojazos,
cálidas nalgas en apretados bluyines
han sido agarradas de algún modo,
sus maridos andan cansados de esos culos calientes
y las muchachas mejicanas caminan con sus hijos,
existe una tristeza real en sus ojazos
como si recordaran noches cuando sus bien parecidos hombres-
les dijeron tantas cosas bellas
cosas bellas que ellas nunca escucharán de nuevo,
y bajo la luna y en los relampagueos de las
luces del carnaval
lo veo todo y me paro silencioso y lo lamento por ellas.
ellas me ven observando-
el viejo chivo nos está mirando
está mirando a nuestros ojos;
ellas sonríen una a otra, hablan, salen juntas,
ríen, me miran por encima de sus hombros.
camino hacia una caseta
ponga una moneda de diez en el número once y gane un pastel
de chocolate con 13 coloreadas colombinas en la
cima
suficiente por demás para un ex-católico
y un admirador de los calientes y jóvenes y
no usados ya más
aflijidos culos de las mejicanas.

Charles Bukowski

 

– Ya sabes. Abrí un cajón para volver a cerrarlo. Estaba vacío, pero me contentaba con la idea de verme encerrado en un cascanueces en miniatura, bailando un Fox-trot con la mente ataviada y perfumada. No sé. Dejarme llevar de la mano de Alejandra, Arthur y Charles, pintar un cuadro o maquinar letras en un esbozo de papel higiénico. Taladrar paredes, pegar carteles obscenos, pensar en alto con la boca abierta para que entren moscas. Hacer la miel para aquellas que tienen los asnos.

Y no sé. A estas alturas creo que nunca he sabido nada. Sabiéndolo todo. ¿Entiendes?. Como andar por la calle en pijama de franela o como pintar las instrucciones de un huevo kínder. Yo siempre leía las partes en chino porque ya quería empatizar con sus raíces orientales, con quien tiene un par de rendijas y aun así no necesita leer nada en braille. Sin duda pienso que son la raza dominante: mirando la mitad, ven el doble y claro, a ver quién está preparado para eso.

Incluso puede que todo esto no sea más -ni menos- que un paréntesis en blanco, en el que no necesito un traje para los domingos, festivos y días de guardar, lavarme los dientes con ginebra London Gin o fumarme unos habanos a la salud de la familia Castro… no sé si sabes a qué me refiero. Porque resulta que abrir un cajón para verlo vacío es como enfrentarse a lo que pudo haber y no hay en tal madera hueca, o mejor, si nos ponemos a pensar en qué es lo que realmente querrías que apareciera. Y chica, por Dios, una vez me dijiste que lo importante es el cómo y no el qué y en fin, aquí me tienes hablando sobre los chinos y los cajones que aún no he abierto, derribando muros y pegando mocos a una pared de papel a modo de collage parisino y… ojalá fuera una metáfora.

Tal vez puedas ir a comprarme algo de chocolate. Tirarte dos horas en la cola del infierno para volver más tarde a por más. El futuro es incierto y la bola de cristal es un ojo medio seco en un cuenco y… es que no sé. Quizás sólo quiera decir o hacer algo coherente.

Conversaciones ficticias a la sombra de un olivo.

ALGUNAS MEDITACIONES SURREALISTAS. VOL.1

No puedo por menos esta noche, que dedicarme cien vueltas sobre la almohada y dejarme recaer en el delirio mientras suena en mi cabeza aquello de It’s hard to get around the wind, desquiciarme por las casualidades en las que no me dejan mecerme y reír por si acaso dejan de lloverme los inviernos en una revancha por conquistar mi tiempo libre.

Hace ya un tiempo que aquella presencia de Clementine terminó por ahogárseme dentro del pulmón donde había decidido postrar sus rodillas, sus manos y quizás la media totalidad de fantasía que inspiraba con sus pestañeos multicolor, dejándome un hueco del tamaño de mi puño entre costilla y costilla. Pero en estos tiempos que corren, ya sea por vicio o por el paso musitado del tiempo, prefiero acercarme a su oído y susurrarle con toda mi conciencia encendida, que quisiera ser submarino para poder viajar allá donde la luz no nos consume.

Oleg Dou
Oleg Dou

Esto es lo que sucede cuando mis dicotomías se adueñan de las noches en que no vivo, pues la vida nos habla de pérdidas a través de las miradas ciegas, dejándonos un mundo aplastado justo en la mitad de la retina mientras la gente se conforma con poder ver la mitad de lo que en un origen se les había mostrado en forma de presencia arrebatadora. La gente sueña con el péndulo, se desquicia por el péndulo, se derrumba por el péndulo. Pero no existe nadie capaz de hacerlo parar sin estar antes muerto.

La solución que se me esconde quizás se me cumpla a base de hemiciclos caídos por la querencia de concebirme en ángulo ciego, darme un descanso para visualizar lo que es mío y de nadie más, e incluso apreciarme como la copa de un buen vino o las esencias de los matices del séptimo arte. Pero es complejo, casi tanto como las probabilidades de que suceda y, simplemente, suceda.

En cualquier caso, esta noche del aquí y el ahora y a oscuras, prefiero regalarme un capricho de remontada improbable antes que retroceder en el insomnio y adentrarme de lleno en el diluvio universal de los golpes a precio de coste, salir corriendo pero hacia delante, y concienciarme de que es mejor respirar en negro y sin los días contados, porque, ¿Quién sabe qué? ¿Quién sabe, dónde?

MOLLY

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Y ahí teníamos a Molly, con sus dos coletas de terciopelo sobre las aceras colmadas de pisotones extraviados, sus zapatos negros y brillantes huyendo de las rutinas y del tiempo vendido al peor postor, sus calcetines desparejados, las nubes con forma de arcordeón. Las marañas de su pelo negro, sus faldas y sus lazos. La forma en que sus pies descalzos se vestían para salir un sábado noche, sus caminatas entre cruces de canales secos, los lunares que le pintaba a la luna a través de la ventanas llenas de aire. Los batidos de almendras, el chocolate, tres gotas de lluvia por cada día de verano pensando en golosinas. Las cerezas disueltas en Maraschino y toda clase de lujos que cabían perfectamente en media botella sin pergamino. Porque sin duda le gustaba volar con sus dos grandes bloques de cemento atándola al suelo. Y qué tonta me siento al preguntarme por qué se fue corriendo, sin avisar, dejándome con un portazo y tres horas de más. Dejándome con las excusas de quien, por fumarse los domingos, siempre llega tarde aun siendo demasiado pronto.