TRES POEMAS DE RODRIGO GARRIDO PANIAGUA

 

VACÍA ESTÁ LA RED DE LAS MARIPOSAS

 
Al nacer,

con tanto asombro,

el lenguaje es un milagro que no acude.

 

¿Cómo acertar la palabra

de lo que nunca antes se ha visto?

 

Se construye la realidad

con el sudor de la búsqueda continua

pero la voz se agota al frecuentar el mundo.

 

Dentro de mí habita ya un territorio inventado.

 

Al igual que un niño que señala

quisiera volver a ignorar el verbo.

 
MIEDO EN LA PLENITUD DEL DISFRUTE

 
Es su desaparición

lo que convierte la estrella fugaz

en lágrima de placer.

 

En qué momento dejaré de imaginar

el fin de lo que me importa,

 

como si un mal augurio me impidiera disfrutarlo.

 

Conozco bien,

por ejemplo,

la satisfacción del sexo,

esa breve sensación de inmortalidad.

 

Al final de mis manos habita tu cuerpo

y ya pienso en el amanecer

como una auténtica tragedia.

 
EL SONIDO DE UN BRINDIS

 
Tener la vida en la boca

 

como se tiene un día de playa

o la noche de una ciudad extranjera.

 

Cuántas veces habré dicho:

 

recordaré esas nubes

que son la corte nómada del viento.


Desconozco el lugar del que proceden

las cosas más hermosas.

 

Quisiera exprimirle el corazón al tiempo

para beber

enloquecido

su zumo transparente.

 

Que lo fugaz que nos habita

sea la vida apetecible.

EL POEMA QUE FUE POR NO SER POEMA

 

El poema que fue

por no ser poema:

-Me temo que la urgencia de tenernos cerca corrompió nuestra espera en el tiempo. Los espacios donde reposar sin prontitud cayeron legañas secas.
Y hoy, que alcancé a escuchar la palabra dolida y afuera de la muerte, me consuela saberme de ti extranjera, ignorar tal concurrencia por una promesa que acabe en Abrazo-.