MIRÁ, LA TARDE APURANDO ESTA DESNUDEZ

Mirá, la tarde apurando esta desnudez 

de cielo, de menta, 

templada,

y vos en la roca, 

tranquila la boca, sujeta en la tacita,

apuntá con los ojos el mar que mece 

tu nube preñada,

la nube de bienvenida, 

la nube en pataleta, y el rocío 

pronto como agua de fruta cálida

luego la piel, naciendo pulpa.

Quietitas las manos

en la espera de contemplarse cascada.

Mirá, la noche de espliego 

y canción de cuna 

                                -tibieza-

hoy anuncian tu carita llorona. 

CASI ME MATA LA VIDA (LIDIA BEATRIZ BIERY)

 

Este mes, en el Fanzine físico de Susurros a Pleno Pulmón, dedico unas pequeñas palabras a la memoria de la poeta argentina Lidia Beatriz Biery, poeta que apareció en mi vida por casualidad y por la que siento una tremenda admiración.  Sobre estas líneas, mi ejemplar único de su poemario Casi me mata la vida, y digo bien, pues es un ejemplar sumamente especial.

 

A ti, Lidia, desde la admiración y el respeto

 

Yo nací mientras la tarde descendía

en hojarasca y el otoño colgaba

sus huesos amarillos en la hierba.

 

Con estas líneas da comienzo Casi me mata la vida de la poeta argentina Lidia Beatriz Biery, poemario que hace dos años llegaba a mis manos tiernas para desvelar el misterio de unos versos líricamente arrolladores. Porque sin conocerte, Lidia, intuyo que así eras tú: arrolladora.

Diría que fue precisamente la construcción cuidada del verso, la manera en que tejía la palabra en el poema -bien escogidas todas, bien amasadas- o la luz articulada incluso en los más oscuros pasajes, lo que conmovió mi corazón de poeta. Su sensibilidad frente a esta vida que nos sobreviene, su pensarse frente a uno mismo en este contexto de vivos, frente al recuerdo, la memoria y la morriña de la Tierra origen, Tierra madre. Su escribir.

Porque Lidia, sin duda, escribía bersos en la maravilla. Bersaba la vida, besando el alma con la palabra. Y maravilla agria esta sed dejada en sus lectores, mi sorpresa torpe al saber de ella a través del tiempo. Presagio perenne, aún mata la vida.

Querida Lidia, canto y llanto escucho cuando leo este morir viviendo, me pienso y me digo leyendo su historia escrita, su alma de Río de Plata pegada al papel y sus letras firmes. A ellas, las imborrables, manuscritas en la primera página de mi ejemplar de vida asesina, les otorgo especial cariño y serendipia. Porque a mí llegaste en tinta azul, meses antes de tu viaje, años después de ti.

Irene DeWitt

[Lidia Beatriz Biery nació en 1959 en Buenos Aires (Argentina). En 1987 se traslada con su familia a vivir a la ciudad de Mar del Plata. En el año 2005 contrae matimonio con el poeta aragonés Eduardo Asterio Sorribes y se instalan en Zaragoza (España).
Colaboradora habitual en revistas y periódicos de Argentina y Zaragoza, ha obtenido los siguientes premios: <<Julio Cortázar>> (Argentina, 2005); <<Concursalia Internacional >>(Barcelona, 2008) y finalista del premio <<Merche Lanza>> (Santander, 2007).
Tiene publicados los libros: Piel abierta al azar (Argentina, 2005) y Casi me mata la vida (España, 2008).
Falleció en Zaragoza, en octubre de 2008.]

GRIETAS (2014)

Apareció enterrado en una carpeta escondida. ¿Por qué no mostrarlo? He aquí un poema extraño:

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las camisas me hablan de la fuerza insostenible

 

de sujetar a un LOCO contra sus intereses,

el pensamiento lateral es un lienzo en blanco,

el trazo en blanco,

la mente en blanco,

 

RUBENS HA ABIERTO UNA CARNICERÍA

 

y ahora expone los cuerpos para que mueran por sí solos,

 

porque los mostradores NO cuentan,

 

no hablan, ni retratan la sangre.

Sólo muestran indiferencia.

 

Palpable.

 

No supe que me había transformado en lenguaje hasta que broté espejo.

 

Broté nitrato a(r)mónico, nemónico, efecto óptico,

hidróxido sádico;

 

no es tortura, es un viaje ácido;

 

 

apenas entiendo el estado de las cosas,

comprendo el estado infinito de las cosas,

 

el habla escuece porque la llama silábica se apaga en su habitáculo

 

y no hay posesión de la palabra referida,

 

el referente se envenena en ausencia,

 

y siempre calma,

me llama,

calma.

 

Salgo de mi casa al vómito;

 

o quizás soy yo el que vomita;

Salgo de mi casa al vómito:

 

soy esta piel vestida de abandono.

SUCEDE QUE EL TIEMPO

 

6

Pintura facial inspirada en la obra de Salventius (2017)

Sucede que el tiempo remueve,

apaga, enciende, armoniza,

reconoce, apacigua, repara, cosecha,

procede, amarra, remedia, divide,

silencia, medica, amasa, contempla.

Sucede que, el tiempo, renace,

acota, despista, amanece,

rechaza, alimenta, cautiva, pronuncia,

fustiga, seduce, despierta, perece,

distancia, desea, comprende, estorba.

Sucede que, aun la vida, el viento, la muerte,

el duelo, la yaga, el velo y la tinta,

el tiempo, solo, vive. 

LO PEOR NO ES LA AUSENCIA

Red lips and green eyes (2017)

Lo peor no es la ausencia

sino el olvido.

Tal vez la no concurrencia en el espacio,

el tedio impuesto en la rutina,

los ojos cansados.

El olvido. 

Digo, olvido y pienso

muerte de la mirada antigua,

párpado tapando memoria,

vacío el cerco estrecho del abrazo.

El olvido,

y ni siquiera el olvido, es el engaño.

Ni siquiera, indiferencia y sed 

dormida

curiosidad de ausencia. El engaño.

Sabed:

Lo triste no consiste en olvidar,

sino en ser olvidado.

El olvido es la muerte del que recuerda, la verdadera ausencia.