UNO DE RUBÉN DARÍO

Rubén Darío

Fuente: Cuenta de Twitter de Javier Puche (@_javierpuche)


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CRÓNICA

Hace 8 años mi compañera de versos Noelia Toribio escribía esta crónica sobre los primeros recitales poéticos a los que asistíamos juntas. Conmovida una vez más por el inexorable paso del tiempo.

Fotografía de la crónica. 2015.

VALLADOLID, ANFITRIONA DE LA POESÍA – CRÓNICA

Noelia Toribio periodista y poeta.

Diez poetas de Madrid y Valladolid llenaron la noche del viernes de poemas en el recital “Versos en ruta”.

La poesía se ha convertido en una cliente habitual del Desierto Rojo, un garito de poetas y artistas de Valladolid cuyas paredes deben haber adquirido ya una gran sensibilidad y oído poéticos después de todos los recitales que se han celebrado en su interior. La pasada noche el Desierto Rojo volvió a convertirse en un templo de poesía al que además acudieron poetas invitados de Madrid. En el recital llamado “Versos en ruta” diez artistas procedentes de la capital y de Valladolid deleitaron al público con poemas de una gran variedad de temas y estilos.


El espectáculo de versos comenzó a las 21:00 horas, con media hora de retraso y con un público numeroso e impaciente entre los que había algunos rezagados que se acomodaban en los pocos huecos que aún no estaban ocupados. Pero la espera llegó a su fin y Luis Cano, poeta madrileño, abrió el recital a golpe de verso y acompañamiento de guitarra. A partir de entonces el propio poeta presentó a sus compañeros que subieron uno a uno a conquistar al público con tres o cuatro poemas. La luz del escenario en contraste con la oscuridad y el silencio desde donde observaban los espectadores crearon un clima casi mágico donde los versos iban y venían a su antojo.


Los poetas cantaron a los temas tópicos de la poesía, como el amor, la libertad, la tristeza o el anhelo, que compitieron con otros de actualidad, como la crisis, la crítica política o incluso Internet y las redes sociales. Cada escritor sacó a pasear su mejor arma poética, como la sensibilidad del experimentado Pablo Otero, que ya es un habitual en los recitales del Desierto Rojo. También destacó el exquisito surrealismo de Irene Enríquez, que transportó al público a una época daliniana, la sensualidad de los versos de Paula Pérez o la poesía con toque humorístico de Óscar Sejas. También hubo quien debutó por primera vez esa noche, como fue el caso de Ana Urueña con una poesía romántica, y quien además de versos puso un toque de su guitarra, como Sandra García.


Hubo poemas para todos los gustos y colores y cada uno de ellos bajó del escenario con la correspondiente ovación de un público que cada vez se mostró más entusiasmado. Y por si a alguien le supo a poco las dos horas que casi duró el recital, después se dio paso al micro abierto donde algún que otro espectador al que le carcomía el gusanillo de la poesía y la música demostró también todo su potencial.


Para terminar, los diez escritores protagonistas cerraron la noche con un nuevo poema cada uno y elogiaron a Valladolid como una cuna de poesía. La experiencia fue tan grata que pronto los poetas vallisoletanos devolverán la visita a los madrileños para llenar la noche de la capital de versos en otro recital.


UN RECUERDO

Me he tomado muchos cafés desde que Óscar me invitara a charlar sobre literatura junto al piano que gobierna la cafetería del Teatro Zorrilla en la primavera de 2016. En estos últimos años he lamentado cómo la mayor parte de mis espacios predilectos desaparecían llevándose trocitos de mí misma incrustados en las juntas del parqué. Aquí se mencionan varios, algunos indirectamente.

Recuerdo que el Beluga tenía pintado sobre la tarima del fondo un fresco precioso y algo decadente de Frida Kahlo al que los poetas dábamos la espalda para recitar «versus populum». A la izquierda, una lamparita de pie alumbraba con dificultad la sala mientras exhibía una tulipa de ganchillo acorde con la estética del lugar. Tambien había un sofá blanco incomodísimo entre el par de butacas que delimitaba el largo de nuestro púlpito seglar.

Allí gané mi primer «slam» cuando el formato empezaba a hacerse un hueco en la ciudad. Me obsequiaron con un Anís del Mono que, como bien dice Óscar en su lienzo periodístico, compartí aquella noche con todo perro pichichi. Sin ser ningún trofeo, aún conservo la botella.

Revisando el artículo me doy cuenta de pequeños fallos en su redacción. El que me conozca y/o lea el inicio de la página sabe que nací en verano y no en primavera, que David González no es pucelano (aunque aquí tiene su casa) y otras minucias en cuanto al número de poemas que hay en mis libros e incluso sus nombres completos. Después releo el texto y me cruzo con la mirada tan bonita con la que me retrataron, los lugares que no están, esos 22 años… ¡Cuánta morriña!

Gracias inmensas a todos los estudiantes de periodismo que recogieron en sus entrevistas esta etapa de mi camino. ¡Estos cafés los saboreo con gusto!

Artículo de Óscar San José para una asignatura de la carrera de Periodismo. 2016.

«HILA QUE TE HILA»

Hace un par de días celebrábamos el centenario del nacimiento de José Hierro, genio indispensable de la literatura española, con un homenaje brillantemente original, ideado y dirigido por la actriz Elena Benito.

Hila que te hila propone acercarse a Hierro desde su propia palabra, desde la verdad intrínseca del verso, y llegar así al oyente en su forma más genuina. Está previsto que el proyecto evolucione en un espectáculo que será representado en varias ocasiones durante el próximo año.


Dirección: Elena Benito

Participantes: Néstor Vallejo, Pedro del Valle, Ángeles Casares e Irene DeWitt


FRAGMENTO

Poesía

Lo que alcanzo a decir:
esta geometría líquida de arbotantes.

Lo que alcanzo a entender:
la voz del milagro cincelada en el muro.

– Irene DeWitt

De Decálogo de mareas muertas (junio de 2022)

Metamecánica del reflejo. Identidad en retrovisor derecho. Teatro Calderón en plano paralelo a un edificio.

JUSTAS POÉTICAS DUEÑAS 2022

Foto: Diario Palentino

Hoy celebro con vosotros a través de este medio que ayer, 15 de agosto de 2022, he sido galardonada con el Botijo de plata de la LVI edición de las Justas Poéticas de la Ciudad de Dueñas, el segundo premio que otorga el certamen. Mi obra, Decálogo de mareas muertas, obtuvo una puntuación de 34 puntos, únicamente superada por los 37 de Todos los amores el amor, de la también vallisoletana María Sotelo.

Le estoy tremendamente agradecida al jurado por haber reconocido en mis versos la pericia literaria necesaria para acceder al podio. Y más aún por haberme permitido reunirme y compartir tertulia, además de con María, con los otros dos poetas premiados, Ismael Pérez De Pedro y Obdulio Alonso López, a los que, de seguro, no perderé la pista.

Continuamos en la senda, a pesar de los años, de las incertidumbres. ¡A pesar de tantas cosas! Este Botijo de plata está dedicado a la memoria de Ángela Hernández Benito, quien me empujó a dar los primeros pasos. Los que me hicieron llegar.